23 jul. 2012

"Erase una vez" … La Papisa (Paloma Navarrete)

Agüe




Todos los cuentos de mi abuela empezaban de la misma forma:

“Érase una vez”

Aunque pensándolo bien, este principio admitía una pequeña variación:

“Érase que se era”


Pues bien, érase que se era una hermosa abuela; los niños – propios y ajenos- la llamábamos “Agüe”.
Esta abuela, mi abuela, era una auténtica Papisa.

¡Qué suerte la mía haber pasado la infancia a su lado!





Rincon de costura












Desde el principio - desde el mío, claro – era una viejecita siempre vestida de negro. Sus vestidos llevaban botones de azabache (la piedra mágica del Galicia). Mi Papisa era gallega. Muy de interiores, su butaca estaba situada junto a una ventana y en su costurero, un precioso costurero antiguo de los que cuelgan sobre cuatro patas, se escondían varios tesoros. Uno era “la caja de los chinitos”, pequeña caja china lacada en negro con unos chinos en colores que contenía botoncitos de nácar dignos de un hada, otro era “la caja de los botones” en general, una bonita lata de flores llena a rebosar de distintas familias de botones buenísimos para jugar.


Huevo de Faberge

Mi Papisa, sentada en su sitial zurcía calcetines, bordaba pañuelos y, como la Papisa del Tarot de Jodorowsky, también incubaba un huevo. Un huevo de cristal que metía en los calcetines para zurcirlos más cómodamente.

El huevo de cristal de “Agüe” fue mi primera bola. En ella aprendí a ver a los príncipes azules y a las pálidas princesas de los cuentos. A la Reina de las Nieves en su trineo fastuoso y al “Pájaro Grifo” tan terrible y tan antiguo que daba miedo.




Como tan solo era una encarnación del Arquetipo no pretendía ser “ la memoria del mundo”, se conformaba con serlo de la familia, de sus tradiciones, costumbres, historias, anécdotas. La memoria de los remedios caseros para todo tipo de males, de las recetas de guisos a la antigua.
Sabía teñir la ropa de negro cuando llegaba un luto y hacer jabón en un enorme barreño en la cocina de casa.
Los años 50 en Madrid no eran años de abundancia y también sabía qué mujer en la boca del metro vendía pan blanco de estraperlo. Como la Papisa, era sabia y era meiga.
Rincon de lectura



Cuando mis hijas supieron hablar la llamaron “Abís” y todavía, con el libro en su regazo, sentada en su butaca al lado de la ventana, fue capaz de leerles los cuentos de mi infancia.







Una noche cuando cumplió 96 años dejó de respirar porque, como ella misma dijo “no le quedaba más remedio”.

Ahora, que a base de años he devenido en “Buela Palo”, y también tengo un libro en el regazo y un sitial, he comprendido al fin la hermosura que encierra la Papisa.

Por cierto, en Grecia, cuando los dioses – hermosos casi todos – vivían en el Olimpo, la Papisa se llamaba Hestia y era la que mantenía encendido el fuego sagrado en el hogar. No era representada en forma humana, su presencia se sentía espiritualmente y era un fuego sagrado que proporcionaba iluminación, calor y lumbre para cocinar.



FuegoPaloma Navarrete

9 comentarios :

  1. También tuve la suerte de conocer a una Papisa, fue cuando estudiaba en la Universidad, un grupo de estudiantes viviamos en su casa. Aprendí mucho de ella.

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  2. Mi abuela también fue una Papisa, muy sabia ella, y muy paciente.
    Cuando llegaba el cumpleaños de un nieto ataba caramelos en intervalos regulares a varios metros de bramante y al frente del resto de los hermanos gritaba: “hay que atar al cumpleañero”. Nos lanzábamos todos a una y atábamos al protagonista con la cuerda hasta que no se podía mover y entonces le tirábamos de las orejas.
    ¿Alguien sabe de donde viene esa costumbre?


    [img]https://lh4.googleusercontent.com/-Rv_wxdyY-2k/T_q7yeIk3OI/AAAAAAAAAGM/dZSvQqDKbq4/s200/ladiagatha5.jpg[/img]

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    1. Buscando sobre la tradición de atar con caramelos al cumpleañero me encontré con una bonita tradición leonesa que le llaman "la cuelga", en este caso al cumpleañero le ponen en un momento de descuido una cinta a modo de collar con golosinas, rosquillas,... también solían colgar dos sorpresas envueltas, una buena que solía ser una moneda y otra mala que normalmente era un ajo.Parece ser que el significado de esta tradición era dar "un dulce abrazo" al homenajeado.

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    2. Esperanza1/8/12 15:30

      Si, una tradición muy de mi tierra, que se mantiene actualmente. ¡¡¡¡¡¡ tenias que ver que cuelga mas bonita me regalaron este cumpleaños ¡¡¡¡¡

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  3. Qué bonito Paloma me ha encantado... y por cierto ¿qué magia esconden las cajas de botones que atraen tanto? de pequeña me pegaba largos ratos sacando todos los botones de la caja donde mi madre guardaba las costuras y los miraba, los ordenaba, elegía los mas bonitos..ahora de mayor tengo mi propia caja de botones y me siguen encantando igual que cuando era una niña...

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    1. Si es muy común jugar con botones y ya de mayor no tirar ningún botón , de esos que vienen de repuesto en la ropa .Tienen algo mágico los botones!!!!!!
      Por cierto sabíais que el código de vestimenta para algunos grupos de Amish incluye la prohibición de los botones, permitiendo que sólo ganchos y ojales mantengan la ropa cerrada?.
      Que cosas!!

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    2. El bloguero de Ravel1/8/12 12:55

      Ah, sí, la Caja de los Botones... Tiene magia, y poderosa.
      Lo cantaba un niño perdido en una vieja Cantata:
      "Entre todos los juguetes
      que se inventan los mayores
      no hay ninguno como el mío:
      la Caja de los Botones.
      Cuando la guerra amenaza
      con pequeños batallones
      de soldaditos de plomo
      con sus tanques y cañones
      sólo me queda un refugio:
      la Caja de los Botones".

      El soldadito de plomo, el tanque, los cañones... solo pueden ser lo que son. Pero los botones... los botones pueden ser todo.

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  4. Hola Paloma, llevo toda la semana en una especie de mundo interior desde que nos introdujiste a la Papisa. Es un tipo de letargo del cual me es diicil salir. El otro día fui a una exposición de un artista francesa (Louise Bourgois) y lo único que me saltaba a la mente era que ella también era una Papisa. Veía los colores que usaba, el rojo, sobre todo, porque estaba profundamente herida, y ahora estoy incorporando lo que nos enseñas día día...

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    1. Marusha: No es raro dejarse invadir por la energía de un arcano cuando se está estudiando y trabajando con él.
      Espera a ver lo que pasa cuando te sumerjas en la Emperatriz.
      P.

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