30 jul. 2012

"Erase una vez" … El Placer del Agua (Paloma Navarrete)

Contemplaba yo la otra tarde la hermosa emperatriz renacentista del Tarot de Visconti y reflexionaba sobre la relación de este Arcano con la aceptación, el cuidado y el disfrute del cuerpo. Esta reflexión me condujo hasta Afrodita y de ahí a la pintura de Botticelli  para terminar escribiendo sobre el baño:

El nacimiento de Venus-Afrodita - Botticelli
      La mujer griega en el baño. Joseph Marie Vien     


 Los griegos y los romanos eran gentes que se bañaban mucho. Hasta sus dioses eran muy partidarios del agua clara, e incluso Afrodita, que debía ser una diosa estupenda, aparece saliendo de un baño de mar. Y precisamente estos pueblos tan limpios sentían gran admiración por la belleza del cuerpo humano. Vamos que con cualquier disculpa le hacían una estatua.




Sulamith. The return to Inocence. Dina Bova




Otros también muy bañados fueron los árabes, sobre todo ellas, al decir de las Mil y una noches, y parece que estos baños eran muy eróticos, muy acompañados de aceites aromáticos y perfumes excitantes. Lo cual no me extraña dada la competencia que debía existir por obtener y mantenerse en el puesto de “favorita”.

         

También los japoneses, que son muy refinados, se dan una especie de baños sociales que yo imagino intercalados de reverentes cortesías.

The last princess. Fajar KristionoSauna


Incluso los nórdicos, a pesar del frío que padecen, se inventaron la sauna, en la que se descongelan periódicamente.









La tina (Le tub) 1886 Degas


Los que no sé cómo se bañan son los escoceses, parece que son más bien partidarios de la ducha e incluso hay una técnica de “ducha escocesa”.


Claro que este pueblo es de limpieza más reciente porque, si no recuerdo mal, en la correspondencia entre María Estuardo y su madre, ésta le aconseja que cuide su apariencia lavándose y despiojándose más a menudo, sobre todo porque en las pelirrojas los piojos se notan mucho.




 Retrato de Isabel I de Castilla. Juan de Flandes



Es decir, los pueblos cuánto más bañados menos represiones e inhibiciones padecen. Aquí estamos los españoles como ilustración de esta teoría, desgraciadamente no somos un pueblo muy bañado, por lo menos desde los tiempos de Isabel la Católica que puso de moda la Inquisición y el no cambiarse de camisa. Las malas lenguas cuentan que cuando murió le tuvieron que quitar las medias con escoplo.




En cambio este país es buena tierra de represiones, las debemos de tener casi todas, y yo me pregunto si no estarán relacionadas con esos valores espirituales que tanto reservamos, porque ahora, que vamos siendo más limpitos deben estar proliferando las bañeras atascadas.



Bañera




Claro que las francesas, con lo que presumen de todo, han sido bastante asquerosas durante mucho rato de su historia. Lo que pasa es que alguna que otra amante de rey o gran señor se permitía la excentricidad de lavarse y comentarlo mucho, y las demás se han aprovechado de esa buena fama.








De todas formas, hasta después de la época victoriana la mayor parte de Europa debía oler bastante mal.
Creo, incluso, que más de una mujer, de las que hoy estamos a punto de jubilación, habrá practicado ese baño monjil y semanal, máxima concesión a la higiene, en los internados de religiosas, en el que el camisón era obligatorio.


Mujer en el baño. Roy Lichestein 1963



¡ Con lo delicioso que puede ser un baño ! tomado siguiendo esa serie de gestos rituales tan sedantes y gratificadores. Si me oyera el Padre Freud, no me libraría de algún comentario sobre las regresiones y lo que simboliza el agua.






 Puede que esa afición a zambullirse en agua templada sea, en efecto, un intento de regresar al primer espacio de nuestra vida, es decir, al seno materno, y no me extraña pues, pensándolo bien, debe ser un espacio de lo más confortable y seguro. ¿Por qué, entonces, no hacer de nuestro baño un medio de sentirnos bien?
Para conseguirlo, tendremos siempre en cuenta unas pocas reglas fundamentales.
La primera de todas es disponer de tiempo, si no lo tenemos nos podemos contentar con una ducha, que es práctica y estimulante, pero no permitamos que la prisa se instale en nuestro ritual.


Paloma Navarrete

1 comentario :

  1. Paloma Navarrete30/7/12 21:05

    En Grecia cuando los dioses-casi todos hermosos – vivían en el Olimpo la Emperatriz se llamaba Afrodita. Luego los romanos la llamaron Venus. Era la más hermosa, los poetas hablaban de su belleza, de su cabello dorado, de sus ojos resplandecientes y de sus pechos irresistibles.
    Homero decía que era una “amante de las risas”.
    Afrodita era muy consciente de su cuerpo y, desde luego, lo disfrutaba. La Emperatriz es el arquetipo más involucrado en la experiencia sensual. Para ella no existe la palabra “culpa”.


    [img]https://lh4.googleusercontent.com/-veVLEDuLH3o/UBbZiS54MpI/AAAAAAAADD4/TvRy1qV90-4/s450/VenusEspG.jpg[/img]
    La Venus del espejo.Velazquez

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