5 jul. 2012

"Erase una vez" … Arcano Numero 7 (Paloma Navarrete)

Érase una vez, en Grecia, cuando los dioses – hermosos casi todos - vivían en el Olimpo, un diosecillo adolescente a quien unos llamaban Faetón y otros Faetonte, es decir “el que brilla”.

Helios y Faeton. Giovanni




Faetón, hijo del dios solar Helio y la oceánide Clímene, era un mocito arrogante, en esa edad en la que, como recitaba Jean Gabin en un hermoso texto, se contesta siempre:

“Ouí, je sais”









Él sabía, estaba seguro de que podría conducir sin problema el espléndido carro de su padre el Sol. No es que hubiera tomado clases de conducir, ni hubiera “sacado el carnet”, sencillamente pensaba que manejar ese carro era facilísimo y, además, si verdaderamente él era hijo de su padre habría heredado la habilidad de su progenitor para hacerlo bien y ni corto ni perezoso se dispuso a comprobarlo:

“Ouí, je sais”


Faeton




Una mañana madrugó, madrugó mucho y antes de que Helio empezara su jornada laboral se subió al magnífico carro tirado por dos bellos y briosos caballos.





¿Quizá uno rojo y azul el otro? Quizá.






Mascaras de teatro
Se había puesto su mejor traje, una casaca azul y roja que lucía como hombreras unas máscaras de teatro – al fin y al cabo, máscara significa persona y él emprendía el primer viaje de su proceso de convertirse en tal - hasta había conseguido un cetro para sentirse poderoso y una pequeña corona para adornar sus rizos rubios y que le convirtiera en todo un rey bajo un palio sujeto por cuatro columnas.



¿Quizá rojas y azules? Quizá.





Carro solar de Helios. British Museum



A la hora en punto ¿La del amanecer del solsticio de verano? Azuzó a los caballos y comenzó el desastre.














El carro. Tarot de Grimaud



Sus manos no eran las de su padre, no sabía – ¡ouí, je sais! – equilibrar la fuerza de los dos caballos y los corceles entraron en pánico. Cuando mandaba el caballo rojo el carro se desviaba de su camino habitual y se despeñaba hacia la tierra con grave riesgo de incendiarlo todo a su paso.

“Ouí, je sais”




Cuando el caballo azul se hacía con el poder ascendía como un rayo más allá de lo sensato, con el correspondiente peligro de chocar con el fuego de las estrellas y acabar convertido en una llamarada mística.





¡Pobre Faetón! Sumido a veces en sublimes ansias de perfección y precipitado otras en vorágines de pulsiones, instintos y pasiones varias. Y siempre al borde de la catástrofe.

“Ouí, je sais”





Papá Helio horrorizado no sabía cómo manejar la situación. Menos mal que el Presidente de la empresa, o sea Zeus, no perdía ripio y pudo lanzar a tiempo uno de sus rayos contra el jovencito. El sopapo de Zeus fue muy eficaz y puso fin a lo que amenazaba ser un terrible estropicio.



La caida de Faeton. Jan Carel van Eyck. Siglo XVII





Faetón acabó precipitándose al río Erídano donde fue recogido y llorado por sus hermanas las Helíades.














Menos mal que los mitos, a veces, ofrecen una segunda oportunidad y otras versiones cuentan que Faetón fue salvado por Afrodita y convertido en el guardián de su templo.


The Java Queen. Kenvin Pinardy
¿Es posible que la hubiera conocido en el Arcano III? Es posible.

Y su viaje ya fue otro.


Paloma Navarrete

6 comentarios :

  1. Anónimo7/7/12 19:58

    Preciosa la forma de contar la mitología .

    Pero me hace pensar ¿Cuántas veces he cogido el "carro" y he emprendido viaje sin saber manejarlo ?

    ¿Cuántas cosas he aprendido en el caer de mi vuelo?
    Como dice Paloma los Dioses a veces dan segundas y terceras oportunidades.....
    Gracias Dioses

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    Respuestas
    1. Cuando nos dan una nueva oportunidad ¿es porque hemos aprendido algo de la caída o por el contrario porque no nos hemos enterado de nada?

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    2. Mi experiencia me dice que una vez superado lo que sea, nos creemos muy listos pensando que ya hemos aprendido la lección, y el destino que conoce a los humanos, no se lo cree, y nos vuelve a poner delante lo mismo, el mismo hombre, o parecido, la misma situación o lo que sea y nosotros como los pardillos que somos, volvemos a caer.
      Los dioses mas generosos que el destino nos dan. Una segunda o tercera oportunidad, solo lo hacen porque a su manera nos aman y saben que somos unos lechones !!!!!!!

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  2. Ya qué vamos de cuentos

    ¿Me podría explicar alguien por qué el príncipe es azul?

    ¿Qué se puede hacer con un príncipe totalmente azul, sin mezcla de rojo alguna?

    Comprendo que durante las horas de vigila puede ser muy estimulante bucear en su espíritu, pero ¿Y después? ¿Qué hacer después de la caída del Sol?

    ¿Y como, después de casarse pudo ella ser feliz y comer perdiz?

    A lo mejor lo de azul solo se refiere a la sangre. No sé.


    [img]https://lh5.googleusercontent.com/-MiaIM3HbG0k/T_q8ZjOglEI/AAAAAAAAAHc/sgdTO5PdunU/s200/ladi+agatha.jpg[/img]

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    Respuestas
    1. Querida lady Agatha:
      Este finde he conocido un príncipe, algo marchito, se habia muerto cuadro veces, pero tremendamente atractivo, tras observarle detenidamente, este espécimen de príncipe azul mejora por la noche. En su espíritu intente investigar pero me lo impidieron las rubias que lo rodeaban y mi absoluto desdominio del ingles.....o del francés o del alemán. La sangre no se si era azul, la camisa, el pareo y los ojos si lo eran.
      Como conclusión he de decirte que los príncipes atraen a las aspirantes a princesas, y son seres acosados por mujeres vestidas de azul, rosa o blanco y que como supongo estarán haciendo la dieta dukan, coman solo proteínas...de ahi las perdices!!!!!!!

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    2. Pues ... casi prefiero las ranas ...

      [img]https://lh3.googleusercontent.com/-EHWxy-JbD64/T_q_HfAzaII/AAAAAAAAGAA/50LeucJ02Ik/s295/Principe%2520rana.jpg[/img]

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