15 jun. 2012

Reflexiones sobre la Rueda de la Fortuna

La Rueda de la Fortuna, Troy Book and Story of Thebes,  de John Lydgate, sig. XV


Una mujer dentro de un círculo.
Ese podría ser el esquema simbólico del Arcano X del Tarot, la síntesis de su esencia.
Esa mujer que habita en el interior del círculo es, precisamente, la Fortuna, diosa considerada por los antiguos voluble y caprichosa en sus dádivas. Ajena a cualquier criterio a la hora de tomar sus decisiones e inflexible una vez tomadas. Indiferente por completo a sus resultados, sin importarle a quién concede sus dones y a quién se los niega. Por eso, en ocasiones, se la representa ciega o con una venda sobre los ojos.





La Rueda de la Fortuna en el Tarot Visconti-Sforza, hacia 1428







Esa mujer suele ocupar el centro del círculo, y hace que éste gire como una rueda. El eje central permanece inmóvil pero la rueda da vueltas arrastrando con su perpetuo movimiento el transcurso de los días y los acontecimientos. En ese giro incansable se suceden las estaciones, que pasan y retornan. Se suceden las vidas, las muertes y las nuevas vidas. Se suceden las distintas edades que transita el ser humano desde su nacimiento y juventud hasta su vejez y su muerte, hilvanando en sus caprichosos giros los éxitos y los fracasos que salpican cada existencia.













Bailarina


Una mujer en el centro de un círculo, poniendo en movimiento el ir y venir de la luz y la oscuridad, del frío y del calor, de lo que está dentro y lo que está fuera, de la cima y del abismo.









El símbolo se repite, tozudo, cumpliendo en sí mismo el eterno retorno que encarna y representa. El ciclo inmutable, inflexible y ciego por el que todo se va y todo vuelve, sin razón que lo justifique y sin deseo que lo impulse, guiado por la voluntad sin objeto y las manos sin pausa de la Fortuna que mueve la Rueda.


María Pagés en ‘Utopía’, fotografía de EFE.




Una mujer dentro de un círculo que gira creando con su movimiento el cielo envolvente y la tierra esférica. Desplegando en sus vueltas el manto de las estrellas, dando aliento a los vientos y a las mareas.









El símbolo viene de tiempos inmemoriales, enraizado en el inconsciente colectivo, en la parte más antigua del cerebro humano. También él cambia, muta y se recrea constantemente, manteniendo vigente la esencia de su forma y la potencia de su significado.



Bailarinas


Una mujer en el interior de un círculo que genera en su movimiento la totalidad, la plenitud en constante cambio girando alrededor del centro inmóvil e inmutable. Sin un inicio ni un final, movimiento perpetuo que encadena tiempos contrarios, fuerzas que tiran en sentidos opuestos, ascensiones y caídas, avances y retrocesos. Si un lado de la rueda sube, el otro baja. Si en un momento evoluciona, en otro degenera.




Aurora consurgens, ilustración alquímica sig. XIV



Una mujer en el centro de un círculo, fuente primigenia de vida que rompe aguas y alumbra la existencia entera, brotando en cosechas generosas. Moviendo con sus pulsaciones el tránsito de los planetas, empujando con sus latidos la secuencia giratoria del Zodiaco y el movimiento celeste de las constelaciones.









Kate Moss según Testino, Museo Thyssen Bornemisza




Una mujer dentro de un círculo dando a luz la creación permanente, las pasiones y su sudor estéril, la sucesión del Eros y del Tánatos. Poniendo en movimiento el ciclo incesante de los cambios y la futilidad inexorable de cualquier destino.













Tocado de la firma Duyos, foto AFP


Una mujer dentro de un círculo estableciendo la rotación inmutable de nuestro pasado y de nuestro futuro, el clima íntimo de nuestros días y nuestras noches, las palabras dichas y las calladas.











Las hilanderas (detalle). Velázquez, Museo del Prado



Una mujer dentro de un círculo, manejando la rueda de la vida y de la muerte, modelando entre sus dedos el hilo de nuestra existencia, la humedad de las lágrimas y el aliento de las risas. Devanando, sin prisa y sin interés alguno, la madeja sin sentido de nuestra vida. Una madeja sin principio ni fin.


Madrid, 1 Mayo 2012









Javier Navarrete

9 comentarios :

  1. No sé si tiene algún tipo de relación, pero las fotos de la mujer con una venda en los ojos en medio de un círculo me han recordado a un juego que se jugaba cuando éramos pequeños “la gallinita ciega”

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  2. Nunca me habia fijado en ese lado, tan femenino, de la rueda de la fortuna da un poco de miedo.......o no. Es un arcano tan inaprensible que a mi me tiene loca, cambia por dias, por tiradas, por personas, descoloca y coloca al que está al otro lado de mi mesa, y a mi. Gracias Javier, con tu poesía he visto a la mujer que esta dentro, fuera, girando, estática y como siempre cuando tú escribes me has hecho pensar y disfrutar. Pero por si las moscas y hasta que digiera tu conocimiento, voy a intentar acercarme solo a cosas cuadradas, no se si estoy preparada para tanta responsabilidad.
    Gela

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    1. Javier Navarrete20/6/12 14:03

      ¡Cuidado con los cuadrados!
      Quizá no te den el tranquilo orden que parecen representar.
      Ya sabes aquello de la cuadratura del círculo.
      Cuadrado y círculo no están, pues, tan alejados.

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  3. Existe un arcaico ritual funerario que se llevaba a cabo en Galicia , en las Rías Bajas hasta finales del siglo XX llamado el baile del O´Abellon.
    Los hombres amigos y familiares del fallecido se cogían de las manos y en torno a el formaban un corro , sin decir ni una palabra daban vueltas y vueltas alrededor del cadáver cada vez mas deprisa y sin dejar de imitar con sus bocas el sonido del abejorro.
    Circulos ....circulos...
    Pilar

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  4. Muy fino tu trabajo. Muy buenas las imágenes. La mujer y la suerte, la fortuna es mujer. La mujer da la suerte, la mujer da a luz sin saber que va a nacer; la gratuidad,el amor sin interés. El baile de la suerte, la danza circular del spin atómico...La vida como juego de la Oca, la tirada de dados, jugárselo a cara o cruz...Un saludo de Ernesto. Una pena que las imágenes no tengan sus fuentes. Sería la obra perfecta.

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    1. Javier Navarrete14/12/12 21:56

      Gracias, Ernesto. Me alegra que el artículo te haya gustado. Las imágenes se modernizan pero los símbolos que encarnan permanecen inmutables.

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  5. Si pasas el cursor encima de las imágenes tienes las fuentes. Un saludo

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  6. si alguien lo sabe, por favor que me diga qué tiene entre las manos la parturienta de la ilustración alquímica.

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    1. Javier Navarrete15/12/12 11:39

      Sara, estaba esperando un poco por si había suerte y alguien se me anticipaba en la respuesta. No ha sido así, de manera que allá voy. El sentido general del grabado alude a la evolución de la Gran Obra alquímica, que convierte la basta materia inicial en el lapis o Piedra Filosofal. Esa evolución se compara con la gestación y los nueve meses necesarios para que una mujer engendre a su criatura. No identifico bien el objeto que la parturienta lleva en sus manos. Puede que aluda a la materia prima que precisa su purificadora evolución. Si los gajos de esa especie de abanico fueran nueve, puede indicar precisamente los nueve meses de gestación precisos para el crecimiento del lapis o piedra.

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