22 jun. 2012

El Mago en el Sendero Real

Dijo Saint-Real que una novela es un espejo que se pasea a lo largo de un camino, indicando que en sus páginas se reflejan la gente y las costumbres del mundo de su entorno.

Mosaico tarot

En este sentido, el Tarot sería un libro muy especial. Aquel que, como un gran espejo, se hubiera paseado desde siempre a lo largo de todos los caminos del mundo, recogiendo en sus páginas los reflejos de lo ocurrido en su vasto entorno.


 Tal libro guardaría así el trazado de un camino singular, ese que recorre el hombre desde el origen de los tiempos y que podríamos llamar el Sendero Real. Porque precisamente ese es uno de los nombres que los tratadistas dan al Tarot.




No hay territorio que este Sendero no recorra, paisaje que no asome a su vera ni caminante que pueda evitar su calzada. Es el espejo en el que todos nos reflejamos. El que guarda en su azogue todas las imágenes. Por eso el Tarot está relacionado con todas las tradiciones de conocimiento esotérico y con todos los Grandes Libros que recogen las difíciles relaciones de los hombres con los dioses. Como la Biblia, por ejemplo.


Fijémonos en el Arcano I, El Mago. La carta representa la figura de un hombre ante una mesa con diferentes objetos y lleva un sombrero que traza el signo del infinito. Se mantiene erguido, la mano izquierda elevada hacia el cielo y la derecha, más baja, dirigida hacia tierra. Su postura se asemeja a la letra Alef, primera del alfabeto hebreo, que los cabalistas asocian a este Arcano y que para el gran Eliphas Lévy representa el siguiente poder: “Ve a Dios cara a cara, sin morir, y conversa familiarmente con los siete genios que mandan a toda la milicia celeste”.


El privilegio de ver a Dios cara a cara y sobrevivir nos conecta con otro viajero llamado Jacob. La Biblia narra su historia como fundador del pueblo de Israel. Toda su vida es un viaje circular, de ida y vuelta. Sale de su casa llamándose Jacob para regresar al cabo de más de veinte años y muchas aventuras, sabiendo ya que su nombre es Israel y su destino fundar el pueblo elegido. Un viaje iniciático y, como tal, transformador de sí mismo, como indica su cambio de nombre.


I El Mago


Una de las aventuras que vive Jacob casi al término de su viaje le lleva enfrentarse en singular combate con un desconocido al ir a cruzar el vado de Yabbok. Envuelto en las sombras de la noche, lucha Jacob con bravura y resulta herido en una pierna, aunque el combate termina sin vencedor ni vencido. El desconocido dice entonces a Jacob: “Ya no se dirá tu nombre Jacob sino Israel, por cuanto has luchado con Elohim y con hombres y has vencido”.



Descubre entonces Jacob que su oponente no es otro que el mismísimo Yaveh, y exclama: “¡He visto a Dios cara a cara y he sobrevivido!”.



Jacob es ya un iniciado poseedor de conocimientos especiales y de especiales privilegios, como el que señala la letra Alef y comparte con el Mago: ver a Dios cara a cara sin morir.







Recorrer el camino iniciático, transitar el Sendero Real, es un viaje transformador que convierte al viajero en un ser más evolucionado y sabio. Y la sabiduría así adquirida es una sabiduría consciente. El Mago, además de saber, sabe que sabe.



Javier Navarrete

1 comentario :

  1. Enhorabuena por el nacimiento de este blog!! Mi experiencia con el tarot, ese viaje en forma de espiral, comenzó gracias a una prueba del destino. En pie, en un cruce de caminos, perdida,una rendija de luz asomaba tras una ventana. Como si el número 9 del Tarot me lanzase una señal, una luz en mitad de la noche,un amigo que no sé bien de dónde surgió me preguntó: ¿ Y por qué no vas a consultar a Paloma?..ahí empezó todo, una aventura apasionante entre lo visible y lo invisible. Un flechazo que no te abandona nunca.

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